Dos estudiantes de la Escuela de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid, acompañados por un colegiado de Caminos Madrid, han desarrollado en Perú sus Trabajos Fin de Grado dentro de un programa que combina cooperación internacional, formación práctica y compromiso con el desarrollo humano, contribuyendo al diseño de infraestructuras para mejorar la calidad de vida de comunidades vulnerables.
La ingeniería de Caminos, Canales y Puertos cobra su verdadero sentido cuando se pone al servicio de las personas. Los estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid (ETS ICCP UPM), Marta Carrizo y Pablo Sancho, han participado durante dos semanas en una estancia formativa en Perú, acompañados durante la estancia por Antonio Sánchez, colegiado de Caminos Madrid, para desarrollar sus respectivos Trabajos Fin de Grado en Ingeniería Civil y Territorial.
Marta desarrolla su proyecto en el diseño de una red de abastecimiento de agua potable y saneamiento, mientras que Pablo trabaja en el diseño de una infraestructura viaria. Ambos proyectos se desarrollan en el distrito de Santa María, en San Juan de Lurigancho, en Lima.
Esta iniciativa forma parte de un programa más amplio que combina cooperación internacional al desarrollo, educación para el desarrollo sostenible, ciudadanía global y formación práctica en ingeniería, que permite a los estudiantes comprender la relación entre las infraestructuras, el desarrollo humano, la reducción de desigualdades y la mejora de las condiciones de vida de las comunidades más vulnerables.
Además de la experiencia internacional, el proyecto incorpora actividades en Madrid que acercan al alumnado a la realidad migratoria mediante encuentros con personas que han emigrado desde Perú buscando mejores oportunidades de vida y formación. Posteriormente, los propios universitarios comparten sus aprendizajes con otros estudiantes, favoreciendo la sensibilización social y la incidencia a nivel político tanto en lo local como en lo internacional.
El programa cuenta con la financiación del Ayuntamiento de Madrid, la Asociación Técnica de la Carretera y la Fundación ACS, constituyendo un ejemplo de colaboración público-privada al servicio de la formación y la cooperación internacional.
Una experiencia académica y humana
Más allá del trabajo técnico desarrollado para sus trabajos Fin de Grado, la experiencia ha permitido a Marta y Pablo comprender la importancia de la cooperación entre instituciones, universidades y profesionales locales y la necesidad de integrar las dimensiones sociales, económicas, políticas y ambientales en cualquier intervención al desarrollo.
Uno de los primeros encuentros tuvo lugar con la ONG Instituto Peruano de Educación en Derechos Humanos y la Paz (IPEDEHP), donde los estudiantes pudieron conocer diversos proyectos de desarrollo comunitario y recibir orientaciones para la elaboración de sus trabajos.
También resultó especialmente enriquecedora la visita al Colegio Isabel Flores de Oliva (CIFO). Allí compartieron con estudiantes de secundaria en qué consiste la ingeniería civil, cómo esta profesión contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas y cuáles eran los objetivos de los proyectos que desarrollarían en Lima. Este encuentro permitió conocer la realidad educativa del entorno y el compromiso social de los jóvenes que colaboran periódicamente en San Juan de Lurigancho en las denominadas «ollas comunes», actividad integrada como incidencia social en su programa curricular.
La colaboración con la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) fue igualmente relevante. Gracias a esta institución, los estudiantes dispusieron de instrumental topográfico y equipos de medición necesarios para el trabajo de campo. Asimismo, mantuvieron reuniones con responsables académicos de la universidad, entre ellos el Director de Internacional y Directora de Ingeniería Civil, para compartir los objetivos del proyecto y reforzar el convenio de colaboración existente entre la PUCP y la ETSICCP-UPM, que permitirá la participación de estudiantes peruanos en futuras ediciones.
Durante la estancia se celebraron encuentros en la Embajada de España en Perú, tanto con la Oficina Económica y Comercial como con la Consejería Cultural y Científica. Estas reuniones permitieron conocer las principales líneas de trabajo que España desarrolla en el país y compartir los objetivos de los proyectos impulsados desde la universidad, entidades públicas y privadas y la Demarcación de Madrid.
También se mantuvo una reunión con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), con el Coordinador General y el Responsable de Programas. Esto brindó la oportunidad de conocer los principales proyectos de la cooperación española en Perú, especialmente aquellos relacionados con el desarrollo urbano, las infraestructuras y la mejora de la calidad de vida en las zonas en las que hay un mayor número de población vulnerable.
Trabajo de campo en San Juan de Lurigancho
Una parte sustancial de la estancia se desarrolló en San Juan de Lurigancho, considerado uno de los mayores asentamientos urbanos de América Latina, con una población cercana al millón y medio de habitantes. Un entorno urbano con grandes desafíos de crecimiento y acceso a servicios básicos.
En el sector de Santa María se localiza el ámbito de actuación de ambos proyectos. Allí se realizaron visitas técnicas a la zona alta del cerro donde se proyecta la ubicación de un futuro reservorio de agua y a varios tramos de acceso viario que requieren mejoras para garantizar la movilidad y la seguridad de los vecinos.
Durante estas jornadas se llevaron a cabo levantamientos de información, toma de cotas, mediciones de distancias y evaluaciones técnicas sobre el terreno. El trabajo permitió analizar el funcionamiento de la red existente de abastecimiento y saneamiento, estudiar las características de los viales y comprender las dificultades constructivas derivadas de la fuerte pendiente y del crecimiento urbano no planificado. Información imprescindible para el posterior desarrollo de ambos proyectos.
También resultó especialmente interesante el intercambio con profesionales locales del sector de la construcción, con quienes se compartieron experiencias sobre técnicas constructivas, normativa peruana y soluciones empleadas en entornos complejos.
Entre las experiencias más significativas destacó la visita al centro penitenciario de San Juan de Lurigancho, donde se identificaron importantes necesidades relacionadas con el abastecimiento de agua, el saneamiento y las condiciones higiénico-sanitarias.
Esta visita favoreció la reflexión sobre la estrecha relación existente entre las infraestructuras básicas, la salud pública y la dignidad de las personas. Además, los estudiantes pudieron conocer diversos programas de reinserción social y formación laboral que se desarrollan en el centro, compartiendo espacios de diálogo con internos participantes en estas iniciativas. El contacto directo con esta realidad ayudó a comprender cómo la pobreza, la exclusión y la falta de oportunidades generan situaciones de gran vulnerabilidad.


Trabajo comunitario en la Sierra de Huaura
La experiencia se completó con un desplazamiento a la Sierra de Huaura, en el distrito de Ámbar, donde los estudiantes colaboraron en la mejora de las instalaciones de agua y saneamiento de una pequeña escuela situada en el poblado de Paracas.
Tras adquirir los materiales necesarios en Lima y trasladarlos hasta esta zona de difícil acceso situada a 6 horas en coche, los trabajos se realizaron junto a miembros de la comunidad local. Esta convivencia permitió conocer más de cerca la realidad rural de Perú y compartir tiempo con las familias, los niños y las niñas que diariamente asisten a la escuela.
Aprendizajes para una ingeniería que contribuya en lo local e internacional
El último encuentro se realizó con las dos estudiantes de la Universidad Autónoma de Lima que participaron en un proyecto similar el año anterior. Este intercambio puso de manifiesto el valor de la colaboración entre universidades y el potencial transformador de los programas internacionales de aprendizaje y mentoría.
Más allá del trabajo técnico para los proyectos Fin de Grado, la experiencia ha permitido a Marta y a Pablo comprender mejor la colaboración necesaria entre instituciones para desarrollar proyectos de cooperación internacional. La experiencia puso de manifiesto la importancia del contacto directo y de la implicación de las comunidades locales en los proyectos, así como la necesidad de adoptar una visión integral de los desafíos sociales, políticos y económicos que afrontan las poblaciones más vulnerables. Las grandes infraestructuras no siempre se traducen en una mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos, especialmente de quienes han tenido menos oportunidades por haber nacido en determinados lugares
En definitiva, la estancia en Perú ha supuesto una experiencia de gran valor académico, profesional y personal. Desde el punto de vista técnico, el trabajo de campo realizado en San Juan de Lurigancho ha permitido recopilar información esencial para el desarrollo de ambos Trabajos Fin de Grado, aportando datos reales imposibles de obtener únicamente mediante cartografía o documentación bibliográfica. Los encuentros mantenidos favorecieron el intercambio académico y cultural. Las visitas y desplazamientos internos han ayudado a apreciar la diversidad histórica, cultural y urbanística del país, así como entender la convivencia entre el patrimonio histórico y el rápido crecimiento metropolitano. Asimismo, se recorrieron mercados tradicionales y espacios comerciales populares, lo que contribuyó a conocer mejor la dinámica económica y social de la población peruana.
Las reuniones mantenidas con universidades, instituciones españolas, administraciones locales y profesionales de la ingeniería han ayudado a comprender mejor el trabajo de la cooperación internacional, han enriquecido considerablemente el enfoque de ambos proyectos y han permitido comprender las particularidades técnicas, sociales y económicas que condicionan el diseño de infraestructuras en contextos urbanos complejos.
No solo se han cumplido los objetivos previstos, sino que se han superado las expectativas y y la experiencia ha permitido adquirir una visión mucho más completa del proyecto. Sobre todo, ha permitido reafirmar una convicción fundamental: la ingeniería alcanza su máximo sentido cuando contribuye a mejorar la vida de las personas y a construir sociedades más justas, inclusivas y sostenibles.

